Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

3/6/11

COCINA MACROBIOTICA EN ESPAÑA

De la mano del cocinero Pablo Montoro se podrá degustar en el restaurante Garabato de la capital hasta el próximo día 5 de este mes

La gastronomía saludable o macrobiótica, elaborada con productos orgánicos, se basa en la búsqueda del equilibrio físico y emocional a través de la nutrición. El objetivo que persigue no es otro que reconstruir y purificar nuestra sangre para devolverle la salud al organismo y prevenir la aparición de enfermedades. Este tipo de alimentación, de origen oriental, que está comenzando a abrirse camino en España, podrá degustarse hasta el próximo domingo día 5 de este mes en el restaurante Garabato de Albacete capital, de la mano del experimentado jefe de cocina del “SHA Wellness Clinic” Pablo Montoro. El menú degustación cuesta 38 euros y está compuesto por dos aperitivos y seis platos que no dejarán indiferentes a ninguno de los comensales.


Tras dar sus primeros pasos junto a Martín Berasategui y trabajar bajo la dirección de Ferrán Adriá en el afamado restaurante “El Bulli”, reconocido como el mejor del mundo, el experimentado chef Pablo Montoro se encuentra inmerso en estos momentos en “SHA Wellness Clinic” en una cocina de autor de la más alta calidad, caracterizada por la elaboración minuciosa de platos saludables con la base de productos orgánicos.

Una cocina, denominada macrobiótica, que se podrá degustar hasta el próximo domingo día 5 de este mes en el restaurante Garabato de Albacete capital dentro de las jornadas que se han organizado con el objetivo de dar a conocer a los ciudadanos los beneficios que se desprenden de este tipo de alimentación.

Según explicaba Pablo Montoro, la gastronomía saludable se basa en los principios de la dieta macrobiótica, de origen oriental, cuyo principal objetivo es mejorar la calidad de vida a través de una adecuada alimentación. En este sentido, explicaba que en “SHA Wellness Clinic” utilizan productos ecológicos, eliminando de la dieta todos los productos refinados como el azúcar blanco, el pan blanco, los embutidos, la carne, los dulces industriales, las bebidas alcohólicas y los refrescos industriales. “Con lo que nos queda, hacemos una gastronomía lo más atractiva posible, saludable pero también sabrosa, sin dejar de lado la técnica y la creatividad”.

La dieta Macrobiótica nació en el Japón gracias a George Oshawa y se basa en la búsqueda del equilibrio físico y emocional a través de la nutrición. Se trata de un tipo de alimentación que define una manera de comer basada en el principio de equilibrio del Yin y el Yang, adaptando las tradiciones culinarias de Extremo Oriente, dónde alimentación, medicina e incluso espiritualidad a menudo se presentan imbricadas.
Propiedades beneficiosas para la salud de la dieta macrobiótica

En relación a las propiedades beneficiosas para la salud que se derivan de la alimentación macrobiótica, Pablo Montoro apuntaba que desde los primeros días se notan cambios en el organismo. Concretamente apuntaba que te despiertas con más energía, el cuerpo está más ligero, duermes mejor por la noche y estás más despejado mentalmente. Además, es muy aconsejable para personas con problemas de salud como por ejemplo el insomnio o el tabaquismo.

A través de la alimentación macrobiótica reconstruimos y purificamos nuestra sangre devolviéndole la salud al organismo. Cuando logramos mejorar la calidad de nuestra sangre, nuestra salud, inmunidad y bienestar se ven fortalecidos.

En este sentido, cabe destacar que la dieta macrobiótica recupera de nuevo los cereales como parte de la dieta y sobre todo introduce el concepto de que deben de ser integrales y cultivados sin pesticidas. Entre ellos, destaca el arroz integral, el grano que más vitaminas del complejo B contiene, altamente recomendado para el sistema nervioso y el cerebro e indicado contra las alergias, así como el germen del arroz integral que ayuda a expeler los venenos del cuerpo, y el mijo, indicado para el bazo por su elevada tasa de proteínas, y para el estómago y el páncreas al contener hierro.

El sarraceno tiene mucha vitamina E y es un buen alimento reconstituyente de la sangre y beneficioso para los riñones, mientras que el trigo es el grano que contiene más proteínas y gluten, recomendado por tanto para el hígado y como alimento para el intelecto.

En la dieta macrobiótica tienen cabida además el centeno, provee poder al los músculos, da energía y resistencia; la avena, indicado para personas con problemas en la tiroide por su alto contenido en grasas; así como la cebada, utilizada para eliminar quistes, tumores y contra problemas de estómago y gastritis.

En relación a las verduras, en este tipo de gastronomía destacan las zanahorias, al contener diversas proteínas y ser ricas en carbohidratos, potasio, sodio y calcio, transformándolo en un alimento altamente purificador, las cebollas, así como las algas, las cuales introduce no como algo puntual y exótico sino como parte del menú diario al ser una fuente importante de yodo, calcio y hierro.

Si hablamos de legumbres, los productos estrella de la macrobiótica son el azuki, el cual actúa mejorando el funcionamiento de los riñones y es beneficioso para curar enfermedades relacionadas con este órgano, así como las lentejas y los garbanzos, fuente importante de hierro y proteínas que aportan muchos nutrientes al organismo.
Menú degustación

El menú degustación que ofrece Garabato, en el que además se incluyen vinos, bebidas, pan y café, es una pequeña muestra de la cocina macrobiótica que se puede encontrar en “SHA Clinic”. Está compuesto por una probeta de sopa de fresa, aire de manzana, una ensalada de micro-mezclum, espuma ahumada de remolacha, esturión confitado y haba tonka.

A continuación, se ofrecerá un gazpacho de miso, raiz de loto, hamburguesa de tofu, seitan y langostinos, aire de coral y chips de alga nori, seguido de carpaccio de carabinero, ralladura de macadamia, recula, mache y vinagreta de bergamota.

También incluye un bacalao confitado crujiente, espuma caliente de boniato y aceite de vainilla, así como un tataki de atún, risoteo de hongos y reducción de vino de arroz dulce.

A la hora de elaborar los postres Pablo Montoro apuntaba cierta complicación, teniendo en cuenta que deben sustituir muchos ingredientes para conseguir un resultado dulce y sabroso sin tener que recurrir a los huevos, la nata, la mantequilla o el azúcar.

El pre-postre está compuesto por una sopa de citronela, falso bizcocho de lima, helado de clavo y manzana verde, finalizando el menú con un postre de chocolate en textura elaborado con bizcocho, cremoso, rama, trufa, helado, crujiente y espuma de chocolate.

El precio del menú degustación es de tan sólo 38 euros.

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