Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

17/8/11

VIDEO CONFITERIA RICHMOND TOMADA POR EX EMPLEADOS


La emblemática confitería Richmond sigue tomada por sus ex empleados luego que decidieron cerrarla para convertirla en un Nike Shop a pesar de que fue declarada patrimonio historico por el gobierno de la ciudad.

El esplendor de otros tiempos terminó ayer en una imagen desoladora de un gran salón vacío sin mesas, vidrios blanqueados, servilleteros desparramados por la calle y una ruidosa protesta de ex empleados en la peatonal Florida.

El cierre de la tradicional confitería Richmond, uno de los "bares notables" de la ciudad, abrió el debate sobre la protección del patrimonio histórico de la ciudad , qué debe encuadrarse en esa categoría y cuáles son las implicancias de obstruir el cambio de rubro de un inmueble comercial y privado.

Los ex mozos y encargados de la Richmond, inaugurada en 1917, por lo pronto, elevaron ayer un reclamo al Ministerio de Trabajo para que se resuelva su situación laboral en medio de algunos tironeos con los apoderados del grupo inversor propietario de la confitería. Es que, según señalaron a LA NACION, nadie les había informado del cierre de la Richmond, aunque los trascendidos sobre un inminente fin eran conocidos. De hecho, la Legislatura había aprobado la semana pasada un proyecto para declarar la Richmond patrimonio histórico de la ciudad, lo que, sumado a su condición de bar notable, podría servir para amparar el sitio. La ley de protección histórica votada por la mayoría demorará 10 días hasta su promulgación final.

"El establecimiento está tomado hasta que nos paguen lo que corresponde", gritaba por un megáfono Angel Ruiz, el mozo más antiguo de la confitería, donde trabajó casi 40 años. En una mesa se recolectaron firmas para presentar un amparo ante las autoridades del gobierno porteño. "Trabajé el sábado hasta las ocho de la noche y el domingo empezaron a sacar todas las sillas y pusieron un candado. Nadie nos avisó nada. Alguien entró y nos robó todas nuestras pertenencias del vestuario. No tenían necesidad de romper todo", contó José Maciel, mozo desde hace 27 años, mientras mostraba las puertas de los lockers abolladas. Consultado por LA NACION, un supuesto apoderado del grupo inversor que prefirió no dar su nombre expresó que el lugar no había sido vendido. "Alquilamos una parte a Nike -la marca de indumentaria deportiva- y la otra parte va a ser un bar temático que se va a llamar también Richmond, pero será más chico. Se llevaron los muebles para reacondicionarlos. Ya se pagaron 10 indemnizaciones de 25 y los 12 empleados que ahora están protestando siguen trabajando acá, en el nuevo bar", explicó el apoderado.

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