Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

8/8/11

RESTAURANTES PARA COMER BIEN BUENOS AIRES ARGENTINA

Les dejamos una lista de 10 Restaurantes de la ciudad de Buenos Aires para comer bien , a bajo precio.


1. PEDRO 94
No se sabe a ciencia cierta si se trata de una pescadería con un restaurante o un restaurante con una pescadería. Tampoco se entiende que para comer uno tenga que sacar número, como en una farmacia y que para ingresar al pequeño salón haya que cruzar un cordón, como si fuera la entrada de una disco. Pero el hecho es que Pedro 94, restaurante de barrio, ascético, casi espartano, es uno de los sucesos culinarios de Caballito y los fines de semana suele estar abarrotado de gente. Eso sí, solo es apto para los amantes del pescado fresco. Las opciones que Pedro 94 ofrece dependen de la disponibilidad de los productos del mercado aunque por lo general hay brótola, salmón, lenguado, pejerrey, mejillones, calamares, cornalitos, calamaretis y rabas. Las frituras marinas son la especialidad. A pesar de la impronta ictícola del menú, la casa ofrece dos platos de pasta; en una vitrina exhiben una inmensa y tentadota tortilla de papas, alta como un puff. El costo por persona ronda los 60 pesos.
(Pedro Goyena 94, Caballito / T. 4922 5460)

2. EL CANDADO
Un peñón en medio de un desierto gastronómico, o al menos un baluarte en una zona sin gran oferta culinaria. Es un restaurante absolutamente familiar cuyo nombre se debe a la colección de candados de todo tipo y color que adornan las paredes del establecimiento. El local es un tanto demodé y aunque lo han redecorado, no ha perdido su aire setentoso. Tiene dos salones unidos por un pasillo flanqueado por mesas. El servicio es dinámico y está bien aceitado. Este clásico de Zona Norte ofrece una carta ecléctica entre cuyas especialidades se destacan los chipirones encebollados, las crepes de champiñones y las pastas en general. ¿Cuánto sale comer en El Candado? Unos $100 por persona.
(Luis Sáenz Peña 1723, San Isidro / T. 4792 1642)

3. CERVECERIA LOPEZ
¿Dónde se puede tomar la cerveza más grande? En la Cervecería López, sin dudas. Uno puede despuntarse el “avión”, una gigantesca copa de cognac que alberga dos litros de cerveza tirada, un festín para cualquier amante del lúpulo. Le sigue el florero, con capacidad para 1.5 litros, luego el balón (750 cm3) y finalmente la modesta imperial (400 cm3). Se dice que el señor López, cuarenta años atrás, acostumbraba a baldear la vereda con cerveza a fin de atraer a los clientes. Lo que se dice un genio del marketing. Pero la oferta de la cervecería, que funciona desde 1943, no estaría completa sin sus famosas picadas (jamón crudo, gruyere, leberwurst, mortadela con pistacho, berenjenas en escabeche, morrones asados, porotos, ensalada rusa y aceitunas negras y verdes), además de las tradicionales rabas. También sirven platos a base de pescado y mariscos, algunas minutas, cortes de carne a la parrilla y postres pantagruélicos como panqueque quemado de manzana. Que nadie espere encontrarse con un salón digno de estrellas Michelin; es un espacio sencillote y rústico, decorado con banderines de equipos de fútbol que los clientes fueron dejando a lo largo de décadas. Si bien la cervecería reúne a una clientela de muchos años, no son pocos los jóvenes que concurren atraídos por la oferta de tomar cerveza tirada y comer barato. El costo por persona es de $70, aprox.
(Av. Alvarez Thomas 2136, Villa Ortúzar / T. 4552 0275)

4. MELO
Este restaurante hace ya veinte años se encuentra en Pacheco de Melo, casi Callao. El fondo de comercio fue aggiornado hace cuatro años y se caracteriza por las paredes pintadas de bordó, que hacen juego con los individuales, techos altos y ladrillo a la vista. Las especialidades son los ñoquis rellenos de mozzarella acompañados de una salsa a base de dados de lomo, panceta, cebolla de verdeo y fileto, el abadejo en cartoccio (papillote) a la Leira y el monstruoso panqueque Melo, una aberración gastronómica: panqueque de manzana, crema Chantilly, frambuesas, helado de crema americana y chocolate caliente. Sale unos $80 por persona. ¿Las contras de Melo? Las mesas están demasiado juntas y es complicado estacionar el auto.
(Pacheco de Melo 1833, Recoleta / T. 4801 4251)

5. CAFE DE LA PLAZA
Es sabido que Villa Devoto no es un polo gastronómico. Sin embargo, algunos lugares como el Café de La Plaza desmienten esta afirmación. Hace ya 22 años que reúne a buena parte de los vecinos del barrio, respaldado en una sólida e interesante propuesta culinaria. Hay cosas notables que no están a la vista del público, como el ahumadero de salmón que importaron de Chicago, único en su tipo y el horno Rational (algo así como el Mercedes Benz de los hornos), lo que habla del esmero que los dueños ponen en la calidad de los productos. Entre las especialidades se pueden mencionar los ravioles caseros de espinaca, los langostinos a la miel con brócoli al ajillo, el strudel de verduras, la torta de higos de Esmirna y nuez y un casi legendario tiramisú. Comer en el Café de Plaza cuesta unos $100 por cabeza.
(Lincoln 3990, Villa Devoto / T. 4502 4755)

6. TILL BISTRO
Hace ya un tiempo que Till Bistró abrió sus puertas de la mano de Alfi Lyons Bichet, factotum del establecimiento porque hace de anfitrión, disc jockey, cocinero y a veces de mozo. Es un lugar agradable, calmo, de nueve mesas con manteles cuadrillé y una barra de servicio. El plato clásico son las “monedas de oro”: discos de polenta hervida y horneada con quesos blandos, gratinados con quesos duros, bañados en salsa de pollo, champiñones, berenjenas, tomates y aceitunas. Otro es el merluzón salseado con cebolla, apio y azafrán. También son recomendables las crepes de brótola y camarones con vegetales en salsa de espinacas y queso. Otro atractivo de Till es el supino buen gusto musical que lo anima: Charlie Parker, Billy Holliday, Bill Evans, Louis Armstrong, Henry Mancini y Pat Metheny son artistas que se escuchan con regularidad. Además, si por esas casualidades uno sufre un infarto, tiene la certeza de que va a ser reanimado porque, debido a su cercanía con la Facultad de Medicina, Till Bistró está poblado por profesionales de la salud. El costo aproximado es $50, cifra muy razonable para los tiempos que corren.
(Marcelo T. de Alvear 2321, Barrio Norte / T. 15 5144 9336)

7. EL FAROL
No se puede negar que El Farol viene manteniendo desde hace más de 30 años una línea culinaria de la que no se ha apartado: buenos platos de cocina española e italiana preparados a conciencia, además de una parrilla a la altura de las circunstancias. Ocupa una esquina con una ochava perfecta, que se incrusta en la intersección de Rocamora con Estado de Israel. Tiene vista sobre ambas calles y cuenta con una capacidad para unos 140 cubiertos. Las especialidades son las pastas frescas caseras, la asciutta (siempre De Cecco) y los risottos. Además hay platos atípicos como ancas de rana y se puede encargar con la debida anticipación cochinillo al estilo segoviano y una buena pata de cordero. La clientela es estable y está acostumbrada a ser malcriada por el personal del restaurante. Incluso hay familias-clientes que ya van por la cuarta generación. Comer en El Farol cuesta unos 90 pesos.
(Estado de Israel 4488, Almagro / T. 4866 3233)

8. LOS PORTUGUESES
Otra esquina con ochava perfecta, casi semicircular, alberga a este incombustible restaurante de Caballito que funciona desde 1933. Actualmente va por la tercera generación cuyo vástago, Marcelo, desciende de una familia originaria de la ciudad de Braganza, Portugal. Los pescados y mariscos son proverbiales. El besugo a la vasca y la merluza a la gallega son parte del amplio rosario de opciones que ofrece la casa. Hay platos saltados como el chivito a la calabresa y el conejo al vino blanco. También sirven un soberbio bife de chorizo. Pero quizás el highlight sean los mejillones a la provenzal; de hecho hay clientes que llaman exclusivamente para ver si están en carta ya que no siempre se consiguen. Los mozos son jocosos, “buena onda” y conocen a los clientes al dedillo. Comer sale unos $70 per capita.
(Angel Gallardo 800. Caballito / T. 4982 6491)

9. CONFITERIA EL GRECO
Ya sea para desayunar, almorzar, comprar masitas, comer o tomar el té, El Greco siempre está abierto. El célebre cuadro del “Entierro del Conde de Orgaz”, obra del talentoso pintor, está omnipresente y es el emblema de la confitería. Tiene una entrada vidriada que da sobre Avenida Rivadavia. El salón es profundo y rectangular, un tanto kitsch, iluminado por luces dicroicas, con una isla de exhibidores en el centro donde se venden masas, bombones y tortas. Los sándwiches de El Greco se han hecho un nombre, tanto los triples de miga, los abiertos al plato, como los hechos a la plancha, así como también los platos fríos. Y la pavita posiblemente sea la mejor de Buenos Aires. El servicio de catering está passé y es un tanto cursi (onda “Los Dos Chinos”), así que mejor atenerse a experimentar los platos de la carta.
(Av. Rivadavia 5353, Caballito / T. 4901 0681)

10. LO RAFAEL
Esta esquina centenaria, perfectamente conservada del barrio de Monserrat, supo ser el antiguo café-bar El Internacional, que era frecuentado por personajes como Borges y Bergara Leumann. En el año 1972 se transformó en lo que es hoy: un restaurante agradable y fiable, concurrido en gran medida por la gente del vecindario. El salón, de techos altísimos sostenidos por tirantes con ladrillo a la vista, puede recibir hasta 80 comensales. El largo mueble de madera que hace las veces de barra de servicio, alacena y exhibidor es agradable de ver. El plato destacado sin duda es la paella de fideos, similar a la fideuá valenciana. Otras opciones son los escalopines de lomo Lo Rafael y los capelletis de pollo y espinaca, hechos a mano. Sergio Ballerini, el dueño, que está secundado por su hijo Matías, se jacta de conocer prácticamente al 90% de los clientes que cruzan la puerta. Lo Rafael es una opción segura a un costo estimado de $80 por cabeza.
(México 1501, Monserrat / T. 4383-7943)

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