Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

9/6/09

COCINERA MARU BOTANA

El ciclo de Telefé, que combina cocina, risas y la personalidad de su conductora, es uno de los programas más vistos del año






Detrás del éxito de Maru BotanaEl menú del día: Diego Pérez y la cocinera presentan los platos que prepararán en el programa, que tiene tantas recetas como risas expontáneas



La mayoría de los chefs famosos por sus platos siempre se guardan un secreto bajo la manga. Aquel ingrediente o procedimiento que los diferencia del resto de sus colegas. Está claro: Maru Botana faltó a la clase sobre los secretos profesionales de los cocineros. De hecho, cada vez que se pone frente a la mesada armada en Telefé, Botana no se guarda nada. La rubia cuenta todo lo que le pasa en su vida y eso incluye sus recetas y sus experiencias como persona. Ningún tópico queda fuera del temario de la cocinera y su coéquipier, Diego Pérez, que más de una vez la mira sorprendido por sus ocurrencias. Esas que son parte del éxito del ciclo que se emite de domingos a viernes.

* Un estudio para dos. Cada mañana, al momento del cambio de guardia entre AM y Sabor a mí, Leo Montero y Verónica Lozano suelen intercambiar algún chiste con Maru Botana y Diego Pérez, sus vecinos de estudio. Lo que el televidente no ve es que la distancia entre uno y otro programa se mide en apenas dos pasos. De hecho, en el tiempo en que aparece la placa que anuncia el comienzo de Sabor a mí, las cámaras hacen un giro de 180 grados y dejan de apuntar al escritorio de Montero y los suyos para hacer foco en la cocina de Maru.







* Embolsados y descalzos. Cada nuevo día que comienza en Sabor a mí lo hace con muchas sonrisas y alguna actividad física que, en principio, nada tiene que ver con un programa de cocina. Una sesión de lanzamiento de frisbee derivó en una herida en la nariz de Botana; un paso de baile exigido lesionó a Pérez, y una carrera de embolsados dejó a Coco, el asistente de cocina, descalzo por el resto del programa. Es que luego del juego los productores se dieron cuenta de que un par de zapatillas habían quedado olvidadas detrás de la mesada y decidieron esconderlas. Así, el cocinero se pasó todo un bloque cocinando en medias.

* Un caos en la cocina y fuera de ella también. Frente a las cámaras, Botana y Pérez hablan de strippers masculinos y femeninos mientras detrás, más de diez personas de producción se mueven al ritmo de los cambios de rumbo de la conductora. No es fácil seguirla, pero lo hacen en medio de un caos controlado que parece reflejo de lo que pasa en la mesada donde se empieza a armar la receta del día. En el borde entre lo que se ve en cámara y lo que no está Milady, el asistente de dirección que Botana rebautizó y ya nadie se acuerda por qué. Lo que sí saben es que el hombre se empeña y consigue pasar la frontera entre lo que se ve y lo que no se ve en casa.

* Saludos y carne de canguro. Mientras Maru amasa lo que luego será un rico pan que comerán todos los que pasen "casualmente" por el estudio A de Telefé, entra una llamada. Una televidente llama desde Australia. "Se quedó dormida en el bondi", se ríe Pérez, mientras Botana se invita a su casa y recuerda Australia , la película que la obsesiona desde hace semanas, cortesía de Hugh Jackman, su protagonista. La cocinera suspira por el actor, Pérez hace chistes y la señora sigue contando sobre las costumbres alimentarias de su país de adopción.

* Dieta para todos. "Los que trabajan en Sabor a mí están todos a régimen. Es que engordaron mucho desde que empezó el programa", dice alguien detrás de cámara. Sin embargo, la dieta que se practica en el ciclo es, cuando menos, particular. Pan, dulces, manteca, praliné, todo lo que se les presenta lo comen entre murmullos de placer y alguna que otra expresión de culpa. Que dura poco, claro, apenas hasta que Botana termina de darle los últimos toques a un postre tipo Balcarce y da vía libre a los tenedores siempre listos.

* Olfato televisivo. La gran diferencia entre el estudio de Maru Botana y el resto se percibe por el olfato. Al menos en un principio. Cuando el horno comienza a funcionar, la gente sonríe y de ahí a las carcajadas hay un paso muy corto. Entonces del olfato se pasa al oído, las risas circulan y se desparraman por los pasillos del canal a la misma velocidad de los ricos aromas de la cocina.

* En el corte. Durante la pausa publicitaria, el ordenado caos que se ve en el aire se desordena bastante. Desde lo alto se escucha la voz de la productora, Valeria Lungarini, retando a "María José" (o sea a Maru) por dispersarse más de la cuenta y un secador de pelo se aplica a secar las marcas de transpiración de la remera de Pérez, que de todos modos sigue comiendo, feliz, de la bandeja recién preparada de pescado al horno con hinojos.

* La charla obligada. Una vestuarista charla con una maquilladora. Un camarógrafo habla muy compenetrado con un asistente de producción y el tema es siempre el mismo: la comida. Cómo preparar, comer y degustar diversos platos. La conclusión a la que llegan todos es siempre la misma: todo engorda mucho. Claro que eso no impide que las conversaciones continúen hasta el final del programa y con la boca llena del último plato creado por Maru, que no suele inclinarse por la cocina light.

* Huir hacia atrás. Una de las prácticas que más divierten a la conductora durante su programa es ofrecer la comida recién salida del horno o la hornalla a quienes la miran detrás de cámara. La posibilidad de terminar con la boca quemada es alta, y por eso muchos salen corriendo apenas ven que toma un plato para repartir. Las cámaras se acomodan para seguir a la nueva víctima, que se ocultará detrás del escritorio y el sofá que al día siguiente ocuparán los integrantes de AM.

* A la hora señalada. Si durante todo el programa nadie se pierde movimiento de Botana, a la hora de los postres no hay mirada que no esté sobre ella. Tanto interesa la parte dulce de sus creaciones que camarógrafos, productores, asistentes y todos los que trabajan en el piso rodean la mesa de trabajo y la vigilan de cerca. Un paso en falso y todos quedarían expuestos frente a cámara para que los televidentes vean que no sólo a ellos los entusiasman las recetas de la rubia.

* El tiempo vuela en la cocina. Casi una hora y media pasa volando en la cocina/estudio de Maru Botana. Como un plato más divertido que nutritivo, el programa entretiene con su combinación de buen ánimo, ricas recetas y un desparpajo que ya es marca registrada de la conductora y de todos los que la acompañan frente y detrás de cámara.