Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

24/6/09

FRANCIS MALLMANN DE GARZON A WALL STREET

El recóndito pueblo de Garzón, en Maldonado, fue noticia en el prestigioso periódico estadounidense Wall Street Journal, que recomendó el restaurante montado allí por el célebre chef argentino Francis Mallmann, donde South Beach se encuentra con el gaucho, y un plato de ravioles cuesta 1.000 pesos.




En un pueblito chiquito así...
"El Garzón, en el interior de Uruguay, tiene calles de tierra, perros callejeros y ravioles de 48 dólares", es el encabezado de la crítica gastronómica publicada por el wall Street Journal sobre el restaurante que Mallmann montó en el recóndito poblado de Garzón, habitado por 200 personas.

"Los chef más destacados suelen probar su renombre poniendo restaurantes en localidades remotas a la que los fanáticos están dispuestos a viajar. Pero pocos van tan lejos como Francis Mallman", consigna el periódico, que explica someramente cómo trasladarse a "El Garzón".

"Vaya hasta Miami. Tome un vuelo de nueve horas hacia Montevideo, métase en un automóvil y conduzca 200 kilómetros a través del campo hasta llegar a Garzón. Después deberá conducir unos 15 minutos sobre calles de tierra sin señales, flanqueadas a ambos lados por vacas pastando", señala.

El hotel boutique y restaurante de Mallman no es difícil de encontrar una vez que se llega a Garzón, y su estilo es definido por el Wall Street Journal (WSJ) como "South Beach se encuentra con el gaucho".

Los platos son refinados y los precios inalcanzables para bolsillos terrenales: un plato de ravioles de calabaza y pollo al vino cuesta 48 dólares (unos 1.100 pesos), y una comida para dos con una botella de vino cuesta alrededor de 230 dólares (unos 5.400 pesos). "Eso es caro para los estándares de Nueva York o Londres, y para los estándares locales es una semana de salario", estima el WSJ, que aclara que los restaurantes uruguayos promedio cobran precios que equivalen al 10 o 20 % de los del menú de Mallman, y que los más selectos cobran como mucho, la mitad.

Mallman, que es famoso en todo el mundo por su cocina (llegó a cocinar para George W. Bush en la Cumbre de presidentes de Mar del Plata en 2005), cocina para la elite internacional que se acerca a los balnearios estrella de Maldonado, Punta del Este y José Ignacio, pero también para muchas celebridades internacionales dispuestas a emprender una verdadera excursión para degustar sus platos.

"Algunas personas vienen, ven el pueblo y dicen: '¿qué demonios es esto?, me voy ya mismo'", cuenta Mallman, que explica que de todos modos un pequeño grupo de personas adineradas se "enamora", como lo hizo él cuando emprendió la construcción del hotel y restaurante, del "pueblo fantasma que queda a 30 minutos de la playa y en el que no hay shopping, ni nada".

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