Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

15/6/09

PLATOS DE LAS ABUELAS VERSION LIGHT


Una experta dice que la gastronomía le da valor agregado al turismo.
REGINA SCHLUTER: “hoy se trabaja el patrimonio intangible”.

En turismo, la gastronomía tiene un doble valor: calmar el hambre y ser el espejo de una cultura. La licenciada en Demografía y Turismo y directora del Centro de Investigaciones y Estudios Turísticos (CIET), Regina Schlüter, explica que la comida puede verse desde dos ángulos: “por un lado, responde a una necesidad biológica. Todo el que viaja come (para subsistir) y cualquier lugar necesita una oferta agradable. Aunque algunos no viajan por la comida, un buen plato puede hacerlos sentir contentos. Por otra parte, la comida en su función patrimonial permite conocer más de la cultura de ese sitio y, en ese caso, hay un plato o una cocina determinada que sintetizan las características”.

Cree en el refrán que dice “Panza llena, corazón contento” y, con simpleza, la también doctora en Psicología Social y docente universitaria explica que, aunque el turista esté despreocupado por la gastronomía, comer un plato rico puede ser un punto de gran valor. En una entrevista con LA GACETA -durante un intermedio del curso sobre Sociología del Turismo que dio, en el marco de la Especialización en Turismo Cultural del Noroeste Argentino de la UNT- Schlüter afirma: “en los platos regionales se encuentran las raíces de una cultura”.

- ¿Qué valor tiene la gastronomía en el turismo cultural?
- Es un valor agregado que está cobrando cada vez más importancia. Para que una ciudad pueda explotar el Turismo Cultural debe tener atracciones de carácter patrimonial y, como complemento, aquellas de patrimonio intangible, como la danza, la música o la gastronomía. Hoy en día se trabaja mucho el patrimonio intangible porque permite revalorizar al tangible (el arquitectónico).

- Las comidas regionales del NOA (el locro, la humita o las empanadas) son calientes, condimentadas y pesadas para algunos. ¿Cómo se las ofrece al turista que visita Tucumán cuando el calor del verano sólo fomenta el consumo de platos fríos?
- Hoy en día la gastronomía se fue modificando. Ya no se cocina como antes y muchos platos son más livianos y más fáciles de digerir, sin que hayan perdido sus características esenciales. En vez de grasa se usa aceite, otro tipo de harina y carnes magras. La leche que tomamos ya no es la misma que llevaba el lechero, recién extraída de la vaca. Todo eso da como resultado comidas más livianas. La idea es poder ofrecer los mismos platos que cocinaban las abuelas pero en su versión light.

- ¿Cómo es el turista cultural?
- Es una persona informada, que suele prescindir de las agencias; que sabe lo que busca. Puede ser del extranjero o de otra provincia. Según las estadísticas, la mayoría tiene hasta 35 años.

- ¿A quién está dirigido el Turismo Cultural: al visitante o al lugareño?
- A todos. Se puede trabajar con varios segmentos del mercado. Lo importante es definir a qué público estará dirigido. Es probable que el extranjero no se interese por la Casa Histórica de Tucumán y busque otras alternativas de peso patrimonial, porque para él la ‘Casita de Tucumán’ no forma parte de su historia.

No hay comentarios :