Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

15/8/09

SLOW FOOD , (ARGENTINA)

La cocina Slow Food busca seguidores en Argentina.

Como contrapartida del fast food o comida chatarra, el movimiento Slow Food, que, a nivel mundial, promueve el desarrollo de una gastronomía más ecológica está ganando cada vez más adeptos en la Argentina. La situación se replica en los distintos países donde tiene presencia este movimiento que intenta conectar a los productores de alimentos de los lugares más recónditos con los consumidores de mayor poder adquisitivo. La idea es que no desaparezca la forma de producir de ciertos productos autóctonos y saludables.

En el mercado local, los productos "valuarte", según los define Paolo Di Croce, secretario general de la organización, son los papines y maíces andinos y el yacón, una especie de tubérculo dulce que tiene la peculiaridad de no estar contraindicado para los enfermos diabéticos.

"La idea es desarrollar pequeños proyectos para ayudar a los productores locales que no pueden comercializar sus productos a escala industrial y, sobre todo, preservar la biodiversidad de las especies cultivadas y salvajes", comentó Di Croce, de paso por Buenos Aires. La organización que mueve unos 7 millones de euros en el mundo, está presente, durante estos días, en la muestra Caminos y Sabores que se realiza en la Rural y que termina mañana.

En este ámbito, Slow Food reunió a más de 200 integrantes de la Red Terra Madre de Argentina, entre los que están productores, cocineros y académicos, con el objetivo de debatir ideas e intercambiar experiencias.

En la agenda de conferencias de este encuentro se destacaron temáticas que fueron desde el turismo responsable hasta el papel de los cocineros en la valorización de los productos tradicionales, entre otras.

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