Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

3/1/11

FERRAN ADRIA COCINEROS FUTBOL CLUB ESPAÑA

Sin recurrir a la teoría de los seis grados para entrelazar protagonistas de goles y estrellas Michelin, gastronomía y fútbol se mezclan en personajes e historias comunes a dos universos en los que España sí es lugar para genios.

Una noche de
1986 el pulso de Ferrán Adrià se aceleró ante un tipo enjuto y largo, con castellano a lo Michael Robinson, que visitaba El Bulli. Por entonces ya era jefe de cocina de aquel antiguo chiringuito de la Cala Montjoi, que años después llegó a convertirse en el mejor restaurante del mundo, y en esa cena infringió uno de sus principios férreos para pedir el autógrafo de aquel comensal inspirador de vocaciones imposibles. Más de dos décadas después, años para coleccionar portadas en The New York Times Magazine, Le Monde o Time como el cocinero más influyente del mundo, el mismo Adrià explicó el porqué de la excepción: “Mi único sueño era jugar en el Barça. Yo quería ser Cruyff, no Robuchon, que yo ni sabía quién era. Y cuando, muchos años después vino a El Bulli, fue un alivio descubrir que mi ídolo era una persona ingeniosa y con un gran sentido del humor.” (Magazine de La Vanguardia, 21/2/2010)… La preferencia por el mito del barcelonismo, en vez de por chef francés referencia de la post nouvelle cuisine, rememora la adolescencia de Adrià: un periplo por el fútbol desde los partidos en una calle muerta de L’Hospitalet hasta el campo de Segunda Regional del Santa Eulàlia, el equipo de su barrio, en el que colgó las botas.

"Mi único sueño era jugar en el Barcelona. Yo quería ser Cruyff, no Robuchon, que yo ni sabía quién era"


El delantero fusión
Más cerca de la gloria sobre el verde llegó David Muñoz, joven revelación que sobrepasa el concepto de cocina fusión, quien como jefe de cocina de DiverXo –una estrella Michelin y tres soles en la Guía Repsol, para el restaurante de España, tras el Bulli, con más lista de espera para reservar una mesa– fue galardonado con el Premio Nacional de Gastronomía de 2009. Su historia futbolera arrancó en el Torneo de Social del Real Madrid y le llevó a la cantera del Atlético de Madrid. Muñoz llegó a ser internacional en categorías inferiores, pero en su devenir entre el equipo cadete y el juvenil sus ídolos no eran ni Futre ni Kiko sino el polifacético cocinero Abraham García. Varias comidas con sus padres y su hermano en el restaurante Viridiana acabaron por desatar esa inquietud por los secretos de la receta de foie, que llegó a convertirse en una obsesión. Por entonces consiguió la fórmula de aquel manjar de quien luego, en su mayoría de edad, se convirtió en su maestro. Había dejado el fútbol a los 17 años tras una mala temporada en el Carabanchel: “Con 16 años me creí que era Maradona”, pecado asumido hace unos meses en una entrevista a Onda Cero. Toda una deconstrucción futbolística que década y media más tarde ha desembocado en la evocadora “gamba frita al revés”.

De lateral a príncipe del rodaballo
Aitor Arregi pasó de encarnar el papel de lateral izquierdo en los ascensos a Primera del Villarreal a convertirse en el príncipe del rodaballo. Cuando colgó las botas, en las filas del Burgos allá por 2004, continuó con la tradición familiar en el prestigioso Elkano en Guetaria. Como director de sala, Aitor Arregi triunfa al frente del restaurante junto a su padre.


Chistorra en la Roja
Xabier Arbizu es un navarro tan ilustre en el mundo del fútbol como en el de la gastronomía. Hace casi veinte años que se ocupa de los fogones de la Selección, su única preocupación culinaria desde que en 1998 traspasará el refundado restaurante Salduba en San Sebastián. Conocedor de los gustos de cada internacional, de sus platos se acordaba José Mari Bakero con su “en la selección igual no juegas, pero... ¡cómo comes!”. Cocochas y chistorra también tienen su hueco en la dieta, que no sólo de pasta, verdura, pollo y filete de avestruz viven los actuales campeones de la Eurocopa y el Mundial.

Una estrella para el Rayo
Otro tipo que aúna fútbol y pasado relacionado con la restauración es José Ramón Sandoval. El entrenador que mantine al Rayo Vallecano en puestos de ascenso en la Liga Adelante es hermano del chef Mario Sandoval, con quien hasta no hace muchos meses compartió el mando del restaurante Coque en Humanes. Mientras entrenaba en Preferente y Tercera creaba platos hasta conseguir una estrella Michelin. Su nuevo guiso huele a Primera.

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