Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

26/1/11

FERRAN ADRIA REINVENTAR EL BULLI

Ferrán Adriá.
El próximo 30 de julio Ferran Adrià servirá la última cena en elBulli. Las luces del que ha sido reconocido hasta en cuatro ocasiones como mejor restaurante del mundo no volverán a encenderse hasta 2014, cuando abra sus puertas elBulli Foundation, la nueva apuesta del chef , que dejará de ser un cocinero al uso para convertirse en un mecenas gastronómico que potenciará el «talento, la creatividad y la riqueza» con profesionales de todo el mundo.

Así lo explicó ayer en Madrid Fusión, donde presentó el proyecto del nuevo espacio en Cala Montjoi, en Girona. Será el arquitecto Enric Ruiz-Geli quien levante un nuevo edificio en el jardín y rehabilite algunas partes del establecimiento actual para hacer sitio a un centro de creación, un archivo digital con los 50 años de historia del restaurante y una sala de proyección. Todo integrado en el paisaje y 100% ecológico y sostenible. La empresa vasca Tecnalia será su socia dentro de esta revolución.
«El formato de elBulli como restaurante se había agotado», confiesa el cocinero. «Todo era muy previsible y necesitábamos un nuevo estímulo». Ahora no van a haber reglas. Bajo el lema 'Libertad para crear', Adrià y sus socios, su hermano Albert y Juli Soler, fomentarán la innovación gastronómica y la investigación. Junto a un equipo fijo de unas 10 personas, contarán con colaboradores «con talento» de diversas disciplinas, más allá de la cocina, que recibirán un sueldo. Diseñadores, arquitectos y artistas audiovisuales, entre otros, tendrán que pasar una criba para formar parte de este proyecto cuyos logros transmitirá un periodista.
La comunicación va a ser una de las claves. El nuevo Bulli colgará cada día en la Red de forma gratuita el resultado de sus sesiones creativas, que no sus recetas: serán «conceptos» culinarios para que otros puedan desarrollar sus propias creaciones. Los platos llegarán a Internet a final de temporada.
Dentro de esta nueva configuración, los clientes pasan a un segundo plano. «La misión de la fundación no es dar de comer, es crear», aclara el chef. Y aunque su intención es seguir ofreciendo comidas, aún no se sabe cuántos afortunados ni con qué periodicidad podrán probar las nuevas creaciones de Adrià y su equipo.
elBulli Foundation será de carácter privado y su puesta en marcha exigirá una inversión anual de entre 600.000 y 800.000 euros, que será cubierta por Adrià y Soler. «Un gran riesgo», según el chef, por lo que dejan la puerta abierta a la colaboración de patrocinadores. Dos años y medio tiene Adrià para reinventar elBulli, que «ya no volverá a ser el mejor restaurante del mundo», sino un banco de pruebas. Un tiempo en el que continuará dando clases en Harvard, viajará a numerosas ciudades del mundo para dar charlas. ¿Y sus trabajadores? Adrià va a hacerles el regalo de sus vidas: dos años y medio pagados, hasta la apertura de la fundación, para que hagan lo que quieran.

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