Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

11/3/11

RESTAURANTES DOMINICANOS BAJO LA LUPA

Varios restaurantes dominicanos que desde sus aperturas en el área de la avenida Dickman del Alto Manhattan, están atrayendo a miles de comensales de la ciudad, New Jersey, Nueva Inglaterra y otros estados cercanos a Nueva York, están ahora bajo la lupa de vecinos y activistas comunitarios que se quejan por los altos niveles de ruidos que se producen en esos negocios en horas de la madrugada. Siendo el sector, uno de los más tranquilos de Washington Heights, próximo a las avenidas Seaman, Payson y Broadway, los quejosos dice que por décadas, no se han acostumbrado a la situación que enfrentan ahora. Entre los establecimientos citados, según un reporte del tabloide Daily News, están Mamajuana Café, Sushi Restaurante Mama, Solé, Papasito Mexican Grill y Agave Bar.

Esos negocios han revitalizado la vida nocturna en el vecindario en una zona que tradicionalmente ha sido conocida en la ciudad por sus “traperas” con ropas baratas, bodegas, chimichurris y tiendas de 0.99 centavos. Los establecimientos han tenido un gran éxito, atrayendo cientos de clientes, especialmente jóvenes que se desplazan desde las áreas citadas.

Ese es el problema, dicen vecinos y activistas, quienes amenazan con someter quejas en la Junta Comunal #12 contra los restaurantes. Una de las residentes en el área, Majorie Clarke que lleva 31 años viviendo en el sector, sostiene que el “boom” también está afectando a los moradores con los altos ruidos, carreras de motos y decenas de automóviles, convirtiendo en una “locura” por las noches y las madrugadas al vecindario.

Muchos de los vehículos, dijo, tienen bocinas potentes instaladas y sostuvo que eso, está fuera de la ley.

Recordó el caso del restaurante “La Marina” que estaba en la ribera del río Hudson y que fue cerrado en el 2007, cuando sus propietarios fueron arrestados y acusados de narcotráfico. Explicó que allí, también los ruidos eran ensordecedores, aunque básicamente el negocio se limitaba a presentar grandes espectáculos una o dos veces a la semana.

Ella vive a tres cuadras de la zona de los restaurantes y a cinco pisos de altura y dice que el ruido llega intacto a las ventanas de su apartamento. Pidió la intervención del Departamento de Parques y Recreaciones, porque los restaurantes criticados, atraen mayoritariamente a jóvenes dominicanos y boricuas, que alinean sus carros a ambos lados de la avenida Dickman y calles cercanas.

Los bebedores y borrachosos escandalosos, agravan los ruidos, agrega Clarke. Los restaurantes tienen espacios al aire libre, como el caso de Mamajuana Café, en los que docenas de comensales se aglomeran. “Los dueños de esos negocios piensan que la única manera de hacer dinero es la de vender licores y hacer ruidos”, se quejó Clarke.

Manifestó que los vecinos del área llaman frecuente al cuartel 34, pero los policías de esa comisaría, sólo van a la escena de forma esporádica y en ocasiones, no hay comunicación porque las líneas en el precinto policial, están congestionadas.

“Otras veces, nos dicen que vendrán cuando puedan, porque el problema no es muy importante”, añadió la residente. Ella y numerosos otros residentes han formado el Grupo Acción en Dickman e Inwood contra los Ruidos (DIN), entidad que encabezará la lucha.

Informó que han abierto una página en Internet que es www.groups.yahoo.com/group/DINaction y que incluye un registro de residentes que llaman al 911 y al 311 para quejarse de la situación.

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