Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

21/10/08

Cuando las posibles soluciones cruzan el charco.

Los restaurantes reducen los precios para capear la crisis

Un directivo entra el pasado viernes en el restaurante Telirium, en la parte alta de Barcelona. El cliente, que es un habitual del local al mediodía, se sienta en una mesa con vistas a la terraza, abre la carta y se queda estupefacto. Ensalada Porta’m a casa a tres euros, entrantes a cuatro euros y dorada a ocho euros.

El plato más caro: el bacalao, a diez euros. Los precios se han reducido a la mitad en una semana.

El director del local, Salvador Costa, acude a la mesa y explica al cliente que es el primer día de la nueva carta. “La crisis nos ha reducido la facturación un 30%”, sostiene.

Asegura que el recorte se ha realizado reduciendo las raciones y revisando la oferta, sin alterar la calidad. Por ejemplo, se han retirado productos como el foie, que ahora “no tienen salida”, y se ha simplificado la carta de vinos, manteniendo algunos caldos de gran calidad y añadiendo otros económicos. El precio medio del tiquet ha pasado de 30 euros a 18 euros.

El Telirium, que se nutre de comidas de empresas, es un local de la cadena de restauración Cacheiro. Este grupo, propiedad del empresario gallego José Cacheiro, ha reducido a la mitad los precios de sus tres restaurantes premium: el Telirium, el Tenorio y el Gran Cafè. La cadena agrupan a 15 establecimientos de once marcas, emplea a 500 trabajadores y factura 50 millones de euros.

La directora de márketing del grupo, Mónica Fernández, señala que la crisis ha obligado a la empresa a actuar en dos líneas. “Revisamos los precios y adaptamos la carta a las nuevas tendencias”, dice. Los restaurantes que no reducen las tarifas porque ya las tienen ajustadas renovarán las cartas para ser más atractivos.

Es el caso de la cervecería Benedictus o de los restaurantes Trobador o La Tramoia. Cacheiro asegura que las ventas globales han caído, aunque por debajo de la media del sector, que se sitúa en un 30%, según el Gremi de Restauració de Barcelona.

Cacheiro no es la única cadena que ha modificado su estrategia por la crisis. Locales de la zona alta como Mandarina, en la calle Caravel·la la Niña, han incorporado menús ejecutivos o han rebajado los precios de los que tenían.

El restaurante Moo, propiedad del Grupo Tragaluz y ubicado en el Hotel Omm, también está notando una caída de comensales a mediodía. El local asesorado por los hermanos Roca –de El Celler de Can Roca– ha lanzado un menú de 40 euros para afrontar la crisis.

El presidente del Grupo Tragaluz, Tomás Tarruella, explica que, en general, los locales de la cadena, con un precio medio de entre 20 euros y 30 euros por menú, no han disminuido el número de comensales, aunque sí el gasto medio por cliente, con una bajada que ronda el 4%.

“La gente quiere gastar menos –dice Tarruella– por lo que pondremos especial esmero en que todas nuestras cartas combinen platos más caros con otros más asequibles”.

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