Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

14/7/10

BRUNCH , COMO FUNCIONA? DE QUE SE TRATA? PALERMO ,BUENOS AIRES ARGENTINA

El horario de comienzo varía, pero en general es a partir de entre las 11 y 12 de la mañana y se extiende hasta las 16. Cada local ofrece su propuesta pero en líneas generales, los que llegan más temprano empiezan con medialunas, muffins, scones y café con leche para luego pasar a los platos salados como los huevos revueltos, omelettes o quesos y fiambres.

“Lo que sale muchísimo en el brunch son los ice teas, la limonada con jengibre, jugos fresquitos, que son hechos con almíbares de frutas y los hacemos con o sin ron”, comentó la propietaria del restaurante situado en el Pasaje del Correo.

Los que más se copan con esta modalidad de almuerzo son las parejas treintañeras. Según contó Numer, entre la una y las tres de la tarde hay más familias y grupos grandes, y después de esa hora empiezan a llegar los que trasnocharon, “se levantaron muertos de hambre y no saben si están para almorzar, para tomar el te o para qué”.

El clima suele ser tan distendido y ameno que los comensales se extienden largas horas haciendo sobremesa, lo que genera importantes demoras para quienes recién llegan al comercio y buscan un lugar para comer. Pero ese es el espíritu y lejos de cambiarlo, desde los restaurantes lo incentivan. “No hacemos nada. Todos se quedan largas horas, el ritmo del brunch es así, jamás apuramos a los clientes”, consideró García Orza.

“No apuramos a nadie para que terminen rápido. Por esa razón nos manejamos con reservas y jamás tomamos más de las que podemos ubicar. Si hay mucha gente esperando, porque decidieron quedarse a ver si alguna mesa se libera, intentamos darles una idea muy clara del tiempo de espera que hay para que puedan decidir si quedarse a esperar o no”, finalizó Numen.

De eso es en algún punto el espíritu que acompaña el brunch. Horarios distendidos, comer sin apuro y disfrutar de que el tiempo corra sin tener que preocuparse por ello. Cuando todos luchan contra el reloj, estos reductos porteños invitan a dejarse llevar por el ocio, aunque sea por unas horas.

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