google.com, pub-2719367759049875, DIRECT, f08c47fec0942fa0 SALVADOR 249 RESTAURANTES SIN PERMISOS SANITARIOS | Cocineros Urbanos

Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

26/10/10

SALVADOR 249 RESTAURANTES SIN PERMISOS SANITARIOS

Los permisos que otorga el Ministerio de Salud están amparados en el literal b del Art. 86 del Código de Salud, el cual establece la autorización para la instalación y funcionamiento para establecimientos alimentarios.

Todo establecimiento que ofrece comida de cualquier tipo está obligado a tener la autorización de funcionamiento del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) a efecto de garantizar a sus clientes que los prod
Foto ilustración/Dreamstime
uctos que ofrecen son saludables y que los procedimientos utilizados en la preparación de los alimentos se realizan con un protocolo de higiene y seguridad sanitaria.

El permiso lo otorga el MSPAS a través de las unidades de salud que cuentan con inspectores de saneamiento, quienes son los que realizan las verificaciones. La ley obliga a todos los establecimientos a realizar dicho trámite, sopena de ser sometido a una sanción económica o en su defecto a ser cerrados de manera temporal o defintiva.

Los permisos tienen una vigencia de tres años y son ajenos a los que otorgan las respectivas alcaldías.

Sin embargo la ley tiene una inconsistencia, pues solo permite dar permiso a los negocios legalmente establecidos en el Centro Nacional de Registro (CNR) y en el país el grueso de establecimientos no lo cuenta, por ejemplo los comedores, las pupuserías y decenas de otros negocios de comida rápida como cafeterías. Aún así, la ley obliga a los establecimientos legalmente establecidos a contar con el permiso sanitario.

Los permisos se otorgan con el fin de garantizar que los consumidores reciban productos de calidad e inocuos. La institución responsable de verificar que los restaurantes tengan los permisos correspondientes es la Defensoría del Consumidor.

Un informe de la Defensoría del Consumidor, colgado en su sitio web defensoria.gob.sv señala que de 1,089 restaurantes o establecimientos de comida registrados como tales, 249 no cuentan con los avales sanitarios, 32 han iniciado el proceso para obtenerlo y 808 ya lo tienen.

Entre los que no lo tienen hay algunos muy reconocidos, como el caso de algunos restaurantes Biggest, La Curva de don Gere en el Puerto de La Libertad, Los Cebollines de Multipplaza, la Piza Nova, Burger King , el Café de don Pedro de Soyapango, Las Carnitas de Mamá Chuz, China Wok, y otras.

De los 249 establecimientos sin permisos sanitarios 164 se ubican en la zona central, 36 en oriente y 49 en el occidente del país.

Resulta curioso como hay tiendas de algunas cadenas de comida rápida que si tienen permiso y otras no, por ejemplo Biggest que cuenta con algunos establecimientos autorizados y otros no.

Uno de los supervisores de este negocio señaló que los permisos los tramitan en la gerencia general y no en las gerencias de cada restaurante, por lo que no es su responsabilidad si cuentan o no con ellos.

Agregó que hasta la fecha solo en una ocasión llegaron empleados de la Defensoría del Consumidor a pedir el permiso, pero al manifestarles que no lo tenían se retiraron sin revisar los procedimientos. Tampoco han llegado empleados de Salud a verificar los procesos y la calidad de los alimentos.

“Yo creo que no hay problemas, porque los insumos alimenticios y los procedimientos son iguales en todos los restaurantes de la cadena Biggest, que no tengamos permiso no quiere decir que ofrezcamos comida en mal estado”, dijo.

La versión del empleado es contrastada por inspectores de saneamientos, quienes aseguran que el MSPAS no puede dar fe de que los alimentos que se venden en una tienda sin su aval sean de calidad e inocuos. Los permisos son individuales para cada establecimiento, aunque estén a la par y sean de la misma cadena, agregó.

Gilberto Rosales, inspector sanitario sostiene que el permiso de Salud es solo para garantizar la seguridad sanitaria, no exime de otros permisos, como los que otorgan las alcaldías y el Ministerio de Hacienda, para llevar sus controles de pagos de tasas e impuestos respectivamente.

Proceso legal fácil y barato

Los permisos que otorga el Ministerio de Salud están amparados en el literal b del Art. 86 del Código de Salud, el cual establece la autorización para la instalación y funcionamiento para establecimientos alimentarios.

El procedimiento consiste en que los dueños o su representante presentan la solicitud y anexan los avales de la comuna para que el ministerio, a través de los directores de las unidades de salud, hagan la respectiva inspección que incluye fumigación. Si el establecimiento pasa los controles, se le asigna un permiso valedero por tres años.

Según el acuerdo del Órgano Ejecutivo en el Área de Salud Pública, es obligación del Estado oficializar la vigencia de tres años de duración para los permisos de instalación y funcionamiento sanitario extendido por los Directores de las Unidades de Salud, a favor de los propietarios de los establecimientos que requieren de una autorización sanitaria para su operación.

Asimismo indica que los Directores de las Unidades de Salud, dentro de su área geográfica de influencia son los responsables de la verificación del cumplimiento por parte de los propietarios en cuanto a las condiciones sanitarias que se hayan establecido en el permiso emitido, aún cuando éste estuviere vigente; debiendo continuar con la vigilancia, a efecto de garantizar a la población un mejor nivel de vida.

Es decir que en cualquier momento las autoridades sanitarias pueden realizar inspecciones sorpresas para garantizar que se cumplen las normas sanitarias. Las inspecciones comprenden, inclusive, revisar la salud de los empleados, a fin de garantizar que están en óptimas condiciones.

Tramitar el aval de Salud tiene un precio que oscila entre $10 y $90 dependiendo del capital de la empresa. Si un negocio tiene invertido un capital de $500 paga $10. La tarifa más alta es la de $90 que corresponde a los establecimientos con un monto invertido superior a los $5,000.

Un problema cultura y de omisión

Para Gerardo Rosales, ex inspector de sanidad, el problema es cultural, porque en El Salvador siempre se pretende realizar las acciones al margen de la legalidad y nadie procura hacer garantizar la ley.

A veces la alcaldía de San Salvador cierra negocios porque los autorizó para salones de belleza y funcionan como prostíbulos, pero nunca se ha conocido que un negocio grande sea cerrado por no contar con los permisos sanitarios, aunque sean reincidentes.

Además no se reciben quejas de los comensales porque fueron a comer a un sitio sin autorización. La Ley del Consumidor permite a los clientes exigir a los empleados que le muestren los permisos, por lo tanto estos deben de ser colocados en sitios visibles. “El problema es que nadie exige sus derechos”, dijo.

Razón tiene Rosales. LA PÁGINA visitó el Little Ceasar’s del centro comercial San Luis y al preguntarle a los empleados sin contaban con el aval se mostraron extrañados porque en más de cinco años de funcionar en el sitio era la primera vez que se los preguntaban. Los comensales tampoco sabían. “Pues yo no sabía si los tienen, la verdad es que uno viene a comer a estos lugares sin sospechar nada”, dijo Gladys de Leiva, mientras comía con su esposo y sus dos hijos.

Mauricio Hernández, quien se jubiló como inspector de sanidad, asegura que no necesariamente carecer de aval de Salud significa que vendan productos en mal estado, pero lo que seguramente ocurre es que Salud no puede garantizar que lo que ahí venden está en buenas condiciones.

“Contar con esos permisos hasta debe de ser parte del mercadeo de los negocios. Sacarles copias ampliadas y ponerlos en sitios estratégicos para que los vean los comensales”, dice Iván Morales, creativo de publicidad, quien desconocía que en la Mía Pizza del Hiper Mall Las Cascadas, carecían de permisos sanitarios.

Algunos negocios son reincidentes como Pueblo Viejo en Metrocentro, algunas tiendas Suway y otras, pero nadie se encarga de multarlos, pues la Defensoría del Consumidor se limita a inspeccionarlos y hacerles una citatorio para darles una recomendación.

“Mientras la ley no se aplique nada pasa, es una cultura de omisión”, dice el abogado Óscar Julián Mendoza, que no obstante, reconoce que cuando visita un restaurante lo que menos le preocupa es si tienen o no los respectivos permisos que avalen que los alimentos son de calidad e inocuos.

Por ahora son 249 los restaurantes o establecimientos legalmente constituidos donde usted puede llegar, disfrutar un platillo, pero sin la garantía de que lo que está consumiendo es saludable… porque no tienen el permiso del Ministerio de Salud.

1 comentario :

Restaurante El Salvador dijo...

Buena informacion...
Sin duda es muy importante tener en cuenta estas normas, siempre es importante para mantener la higiene en el restaurante.