Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

12/7/10

RESTAURANTES PORTEÑOS Y EL DOGY BAG

EL PINTORESCO BARBARO BAR DE RETIRO, APTO PARA LLEVARSE LA BOLSITA PARA CASA.

Más allá de los prejuicios, de parecer ridículo o de sentir vergüenza, cada vez son más los porteños que, al momento de irse de un restaurante, se animan a pedir el paquete con la comida que sobró.

Esa costumbre es conocida como Doggy Bag. Aunque su traducción puede llevar a pensar que se trate de la comida para el perro, en realidad siempre es para consumir en casa. La tendencia se nota fuerte en muchos países, sobre todo en Estados Unidos.

Cualquier persona, no importa su condición económica, siempre reclama las porciones que sobraron para consumir en su casa. Esta movida ahora está pisando fuerte entre los porteños, donde el 20% de los que almuerzan o cenan en un restaurante, se anima a reclamar su "paquetito". En general, se trata de gente que se ubica entre los 25 y 40 años.

Carola Chaparro, socióloga especialista en prensa gastronómica, explicó el nuevo fenómeno: "Esto no refiere a falta de recursos, sino a una cuestión de comodidad. Pero todavía entre nosotros el qué dirán es muy poderoso, sobre todo en los restaurantes de mucha categoría", razona. La experiencia de "Pájaro que comió", una fonda contemporánea ubicada en Humboldt 1962, Palermo, es interesante.

Su chef y dueño, Ma ximiliano Pettit, dice que "los fines de semana se nota esta tendencia. Con platos abundantes, la gente pide que le armemos el paquete y se lo llevan a su casa".

En el histórico "Bárbaro Bar", en Tres Sargentos 415, Retiro, la situación es similar. Alejandro Gómez, el gerente, lo explica. "Quizás al mediodía no suceda tanto, porque la gente en general después se va para el trabajo. Pero a la noche, con opciones más gourmet, hay consumidores que le piden al mozo que le guarde lo que sobró. De hecho, tenemos envases especiales para que la gente pueda llevarse la comida", argumenta.

En "Miramar", ubicado en la esquina de San Juan y Sarandí (Boedo), Fernando Ramos, su dueño, también apuesta por esta nueva costumbre local. "Nuestros mozos alientan a la gente a que se lleve lo que sobró. Hay determinados platos que no se piden todos los días como el rabo de toro, los caracoles o las ranas. Entonces, bien vale guardar en casa lo que uno no consumió", indica.

Héctor Guarda, encargado del legendario "El Viejo Cañón" de Avellaneda, cierra y aporta otra mirada interesante. "La Doggy Bag es una costumbre en los lugares que están ubicados en los barrios. Allí el cliente, el mozo y hasta el dueño del restaurante tienen más confianza, más cercanía. Y entonces todo se da en forma más natural".

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