Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

28/3/11

GASTRONOMIA GALLEGA A 5 EUROS

El casco urbanos se lleno de locales de comida a 5 euros durante la festividad gallega.


La gatronomía gallega cabe en una pizarra del Ikea: empanada, zorza, pulpo y el nuevo género del bocadillo, el choripan. Por entre dos y cinco euros el suministro para aguantar el callejeo, cuestas incluidas, está garantizado. Imposible no llenarse el estómago (y los pulmones) entre tanto puesto con fogones. El despliegue de este año llegaba casi a las puertas del centro comercial de A Laxe. Claro que aquí nadie buscaba un electrodoméstico, sino uno de los puestos más lujoso, con mesas y bancos, en pleno mirador para dsifrutar del olor a mar en medio de toda la churrascada.

Y es que en esta edición de la Reconquista el despliegue de chiringos era de lo más surtido. Mientras las profesiones y artesanías se concentraban en la plaza de la Princesa, mesas con bisutería o tortillas recorrían el entorno de la Colegiata y las calles adyacentes. Solo los futuros escenarios de la representación se salvaban de la nutrida oferta de chupitos y vinos que se alineaban sobre el empedrado. La pelea por conservar el espíritu histórico era de lo más loable, claro que los méritos de las botellas de refrescos forradas deslucían bajo los plásticos remangados por las esquinas en la eterna pelea con la lluvia. «Esto no es nada, de mañana cuando vinimos hubo casi de volver a montar todo porque el viento y el agua de la noche fue horrible», relataba uno de los responsables de un puesto.

Como se trataba de plantarle cara al mal tiempo, había que buscar alternativas. Por ejemplo, una capiriña. ¿Es que acaso Carolo antes de caer con su hacha frente a la puerta de Gamboa había probado esta mezcla de lima y ron? Pues difícilmente el fruto aunque no imposible el alcohol en su versión solitaria, así que ya es excusa para unir el cóctel brasileño a la batalla de los vigueses.

Lo mismo ocurría ayer por el Casco Vello con las vestimentas. Mientras decenas de niños se afanaban con sus boinas y trajes gallegos al más puro estilo tradicional, algún que otro despistado sacó del armario el traje medieval de los recientes Carnavales. El caso era divertirse y disfrutar de los corrillos de música autóctona.


<---Segunda parte del texto --->

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