Gastronomía del mundo moderno en donde el cuchillo no conoce a su dueño

23/7/11

FERRAN ADRIA ENTREVISTA

Ultima entrevista del cocinero catalán en donde cuenta su intención de devolver a la sociedad parte de lo recibido a través de su carrera como cocinero.

La posibilidad de ayudar a la gente a través de la Fundación elBulli y de devolver a la sociedad parte de lo que ha recibido a lo largo de su carrera gastronómica será, según Ferrán Adrià, "tan bonito como recibir estrellas Michelin".

Así lo ha asegurado Adrià en una entrevista con Efe, a una semana del cierre -el próximo día 30- de su restaurante de Cala Montjoi (Roses, Girona), un establecimiento que después de 47 años en funcionamiento y 24 con el chef catalán al mando cesa su actividad para transformarse en una fundación que, previsiblemente, abrirá sus puertas en 2014.

A través de esta nueva institución, Adrià y su equipo dedicarán casi el cien por cien de su tiempo a crear, y difundirán cada día sus avances de forma gratuita en internet.

A su juicio, la presión seguirá existiendo en el nuevo proyecto, pero solo será "creativa" y, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, no competirán con nadie, sino consigo mismos.

En este sentido, el chef ha considerado que su trabajo no será muy diferente al que efectúa hasta el momento, salvo en el número de servicios que darán al año, que pasará de 140 a 30, aproximadamente. "Al final te da igual tener una mesa o tener 20: lo importante es el feedback de la gente", ha señalado.

Adrià decidió que había llegado la hora de cambiar el rumbo de elBulli en 2009, tras analizar que el restaurante podía mantener el nivel actual durante cuatro o cinco años más, pero después se convertirían en algo "bastante previsible".

El cocinero catalán -que asegura que ni en "el máximo" de sus sueños pudo imaginar todo lo que le ha ocurrido en este tiempo- ha recordado que cuando tomó la carretera para llegar hasta elBulli en su primer día de trabajo, en 1983, pensó que alguien le estaba gastando una broma porque no pensaba que pudiera ser "un sitio tan alejado de la civilización". "Fue el primer restaurante donde descubrí que la gente tenía pasión por lo que hacía", ha asegurado.

En su opinión, resulta muy complicado elegir entre todos los buenos momentos que ha pasado ante sus fogones, aunque reconoce que la portada que le dedicó la revista New York Times en 2003 marcó "un antes y un después" para la cocina española en general.

Entre los momentos malos, el cocinero ha destacado las dificultades económicas que sufrieron en los comienzos y "todo lo que significa estar arriba y hacer vanguardia".

A día de hoy, sin embargo, Adrià puede presumir de haber sido el maestro de más de la mitad de los cocineros más influyentes del mundo de entre 30 y 40 años, entre los que destacan nombres como René Redzepi ("Noma", Copenhague"), Joan Roca ("El Celler de Can Roca", Girona) o Andoni Luis Aduriz ("Mugaritz", Guipúzcoa).

"Es de lo que nos sentimos más orgullosos, porque el espíritu de elBulli no es Ferrán Adrià, sino que está por encima de eso; y por ello queremos hacer una fundación: para que el día de mañana, cuando no estemos, pueda sobrevivir ese espíritu", ha resaltado.

La última cena de elBulli, el próximo 30 de julio, será algo "muy sencillo y entrañable" para unas 40-45 personas, entre las que se encontrará el equipo, amigos y "gente" que les "ha ayudado".

A partir de ahí, a Adrià le esperan viajes a Alemania, Suiza, China, Perú y Estados Unidos -para volver a Harvard-, y el comienzo de las obras de la Fundación, en enero de 2012. "Tengo el resto del año así de ocupado, pero porque lo he decidido yo; después de 15 años trabajando 330 días y una media de 15 horas diarias no podía pasar a no hacer nada", ha concluido.

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